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lunes, 31 de diciembre de 2012

La Visión como una Metáfora I

Por Martin Brofman, Ph. D.

¿Por qué a nuestros ojos se les llama las ventanas de nuestra alma? ¿Por qué hablamos del modo con que “vemos” al mundo? ¿Por qué decimos: “Ya veo…”, a fin de comunicar que comprendemos? ¿Qué es lo que comprendemos? ¿Cuál es la relación entre nuestra visión, nuestra vista y nuestro modo de Ser?
  La vista no es solamente un proceso físico que implique agudeza. Es una función multidimensional que afecta – y es afectada por – nuestro estado emocional y mental de Ser, y que está vinculada con nuestra personalidad. O sea que, cada tipo de deficiencia visual se correlaciona con tipos específicos de personalidad.
  Todas las personas miopes tienen algo en común en sus personalidades, todas las personas présbitas comparten un rasgo especial del carácter, y todas las que tienen astigmatismo operan en sus vidas con un problema similar.
  Todas las clases de visión deficiente representan modalidades de estrés con las que la persona interactúa en su medio ambiente.

La visión como metáfora II

Por Martin Brofman, Ph. D.

 La corriente de energía entre el interior y el exterior de la burbuja puede ser modificada, como puede modificarse la naturaleza de la burbuja misma, que de hecho es el “filtro” perceptivo a través del cual percibimos nuestro ambiente. Un filtro “fijo” nos predispone para especiales pautas de interacción y percepción. Semeja una lente selectiva que sólo permite pasar a las percepciones que concuerdan con las creencias básicas que escogimos o aceptamos, e ignora o desecha a todas las demás. Puesto que actuamos a partir de la información que nos llega, entonces estamos predispuestos a reaccionar ante nuestro ambiente, de un modo fijo. La selectividad de la lente no es el problema, aunque de lo que debemos desprendernos es de la cualidad distorsionante del filtro emocional.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Ser Dueño de tu Propio Poder

Por Martin Brofman, Ph. D.


Ser dueño de  tu propio poder, tu poder de ser auténtico, de ser quien realmente eres, trata de hecho, de apropiarte de tu libertad. De muchas maneras, has cedido tu poder y/o libertad por tu forma de hablar ,de pensar y ser.
  Por ejemplo, cuando dices o piensas algo como, “Esa persona me hace enfadar”,  has cedido tu poder /libertad de decidir si estar o no enfadado, a esa persona. Has dicho que no tienes poder, y que esa persona tiene el poder de decidir cuando te enfadarás.
  Puedes elegir no hacerlo nunca más.
  Sería más adecuado decir algo cómo, “Me enfado cuando esa persona hace eso”. De esa forma,  llegas a comprender que eres tú el que te ha hecho enfadar, y también que puedes decidir sentirte enfadado, o sentir algo distinto.

Conexiones energéticas, experimentadas por los receptores de trasplantes

A fin de ilustrar la naturaleza de las conexiones energéticas, experimentadas por los receptores de trasplantes, Pearsall describe algunas d...